El tiempo, el tiempo justo califica
si en un amor hay majestad y hay canto
por una acentuación que justifica
la acción de un ser cuando se quiere
tanto.
El tiempo es un imperio, es la manera
eterna de las ansias y
las cimas
y es una forma de encontrar la entera
realidad de las olas y
las rimas.
Y puede ser total otro entusiasmo
otro alternar para un
feliz encuentro
para un latido grato y un espasmo
que ve con otros ojos
hacia adentro.
Puede ser parte de otra alternativa
de otro palpar la
identidad que asoma
y demostrar que hay otra perspectiva
de himnos, de
caricia y de paloma.
Aunque también hay veces nos derriba
cegados a
otra luz que nos resume
el tiempo es como un peso que de arriba
aprieta
el corazón y lo consume.
Porque cambiado el rumbo a otro suceso
ya
no lo rectifica ni lo arregla
el tiempo es un tirano que en su obseso
nos torna en prisioneros de su regla.
Para indicarnos que al torcer
la senda
se puede perder mucho en el proceso
ya que al girar en otro
afán la rienda
no existe para el caso retroceso.
Ni tiene en fin el
tiempo paralelo
que avanza pregonando la partida
el tiempo es un trotar
y un escalpelo
que corta cada hora de la vida.
El tiempo
transcurrido es como un leño
que nos consume o que no trae la calma
el
tiempo es una sombra, es otro sueño
que alguna vez nos conmoviera el alma.
Ernesto Cárdenas.
viernes, 9 de junio de 2017
jueves, 8 de junio de 2017
El poema medieval...
El poema en lengua hispana
nace en tiempos medievales
y en aquellos personales
empeños de una temprana
emoción hoy ya lejana
de artistas preliminares
de esfuerzos particulares
para dejar un legado
hermoso que fue creado
por clérigos y juglares.
Nació tosco y balbuciente
por pobreza del lenguaje
por carecer de equipaje
aquél idioma incipiente
nació en aquél accidente
de guerras y de tensiones
de luchas y abnegaciones
contra el moro y la herejía
nació de una travesía
del hombre por sus pasiones.
Fue una idea sobre un tema
de antiguas jarchas escritas
por árabes y semitas
que dieron horma al poema
fue la invención de otro esquema
en galaico-portugués
fue una toma de interés
para saltar lo longevo
y descubrir algo nuevo
que amenizara después.
Después cuando el castellano
firmó al latín testamento
y le dio vuelo a otro acento
más manejable y más llano
para un hablar cotidiano
que a pesar de su defecto
hizo tomar el trayecto
a una entonada expresión
que cambió la locución
para otro bello dialecto.
Y así en una hechura oral
se desarrolló una forma
de la idea en otra norma
con la palabra crucial
que se oía musical
en la estructura armoniosa
aquella que vigorosa
hizo al hombre musitar
un verso sin concretar
entre la rima y la prosa.
Que eran vagas intensiones
que buscaban el formato
para trenzar un relato
en arbitrarios renglones
eran versificaciones
carentes de tecnicismos
sumidas en rigorismos
que arrastraban del pasado
lo arcaico de otro tratado
de erratas y anacronismos.
Pero fue literatura
aún gateando en sus inicios
que cruzó los precipicios
en busca de su postura
para romper la censura
de viejas generaciones
de caducas concepciones
que impedían los arrojos
de sepultar los despojos
de antiguas aberraciones.
Pocos nombres nos dejaron
esos primeros poetas
aquellos con sus discretas
emociones que empezaron
desde el fondo y navegaron
por su historia cultural
que aún pobre y elemental
demostraron un talento
que fue apoyo y fundamento
para un arte universal.
Para dar vuelo a otro reto
en busca de más altura
otra que logró mesura
para ganar un respeto
para hacer algo completo
más elegante y tranquilo
para entretejer el hilo
y preludiar otra historia
que fuera confirmatoria
de narrar con otro estilo.
Así llegó una silueta
llamada cuaderna vía
que le dio fisionomía
al ritmo como una meta
para hacer ya más completa
la estampa en afirmaciones
en otras connotaciones
de lo antiguo que en su ocaso
le daba calle a otro paso
de bellas revelaciones.
De profundas reacciones
que crearon un patrón
una entera conexión
con Dios y las emociones
que trajeron conclusiones
a los que después llegamos
a los que luego estudiamos
aquél modelo ancestral
que hoy lo vemos primordial
para saber dónde estamos.
Pues fue el Medioevo esa abierta
realidad para la mente
para cambiar la corriente
hacía otra visión más cierta
fue del saber una puerta
para crecer en tamaño
para subir un peldaño
a la hora de plasmar
un tema sin olvidar
a los poetas de antaño.
Porque así de esa manera
reconocemos el hecho
del bardo que indicó un trecho
para una cultura entera
para izar nuestra bandera
ante la grata evidencia
de otra alma, otra impaciencia
que nos legó lo diverso
de ese milagro del verso
que nos cambio la existencia.
Ernesto Cárdenas.
nace en tiempos medievales
y en aquellos personales
empeños de una temprana
emoción hoy ya lejana
de artistas preliminares
de esfuerzos particulares
para dejar un legado
hermoso que fue creado
por clérigos y juglares.
Nació tosco y balbuciente
por pobreza del lenguaje
por carecer de equipaje
aquél idioma incipiente
nació en aquél accidente
de guerras y de tensiones
de luchas y abnegaciones
contra el moro y la herejía
nació de una travesía
del hombre por sus pasiones.
Fue una idea sobre un tema
de antiguas jarchas escritas
por árabes y semitas
que dieron horma al poema
fue la invención de otro esquema
en galaico-portugués
fue una toma de interés
para saltar lo longevo
y descubrir algo nuevo
que amenizara después.
Después cuando el castellano
firmó al latín testamento
y le dio vuelo a otro acento
más manejable y más llano
para un hablar cotidiano
que a pesar de su defecto
hizo tomar el trayecto
a una entonada expresión
que cambió la locución
para otro bello dialecto.
Y así en una hechura oral
se desarrolló una forma
de la idea en otra norma
con la palabra crucial
que se oía musical
en la estructura armoniosa
aquella que vigorosa
hizo al hombre musitar
un verso sin concretar
entre la rima y la prosa.
Que eran vagas intensiones
que buscaban el formato
para trenzar un relato
en arbitrarios renglones
eran versificaciones
carentes de tecnicismos
sumidas en rigorismos
que arrastraban del pasado
lo arcaico de otro tratado
de erratas y anacronismos.
Pero fue literatura
aún gateando en sus inicios
que cruzó los precipicios
en busca de su postura
para romper la censura
de viejas generaciones
de caducas concepciones
que impedían los arrojos
de sepultar los despojos
de antiguas aberraciones.
Pocos nombres nos dejaron
esos primeros poetas
aquellos con sus discretas
emociones que empezaron
desde el fondo y navegaron
por su historia cultural
que aún pobre y elemental
demostraron un talento
que fue apoyo y fundamento
para un arte universal.
Para dar vuelo a otro reto
en busca de más altura
otra que logró mesura
para ganar un respeto
para hacer algo completo
más elegante y tranquilo
para entretejer el hilo
y preludiar otra historia
que fuera confirmatoria
de narrar con otro estilo.
Así llegó una silueta
llamada cuaderna vía
que le dio fisionomía
al ritmo como una meta
para hacer ya más completa
la estampa en afirmaciones
en otras connotaciones
de lo antiguo que en su ocaso
le daba calle a otro paso
de bellas revelaciones.
De profundas reacciones
que crearon un patrón
una entera conexión
con Dios y las emociones
que trajeron conclusiones
a los que después llegamos
a los que luego estudiamos
aquél modelo ancestral
que hoy lo vemos primordial
para saber dónde estamos.
Pues fue el Medioevo esa abierta
realidad para la mente
para cambiar la corriente
hacía otra visión más cierta
fue del saber una puerta
para crecer en tamaño
para subir un peldaño
a la hora de plasmar
un tema sin olvidar
a los poetas de antaño.
Porque así de esa manera
reconocemos el hecho
del bardo que indicó un trecho
para una cultura entera
para izar nuestra bandera
ante la grata evidencia
de otra alma, otra impaciencia
que nos legó lo diverso
de ese milagro del verso
que nos cambio la existencia.
Ernesto Cárdenas.
miércoles, 7 de junio de 2017
Como un ala...
Nos envolvemos ves, nos resumimos
en
una sola forma definida
y en
un solo universo pues sentimos
la
misma realidad, la misma vida.
La misma abnegación, el mismo anhelo
la misma
ufanidad tras la vendimia
el
mismo corazón y el mismo vuelo
la misma
conmoción, la misma alquimia
Por ese bello modo de entendernos
en
un lenguaje exacto y una hechura
por
esa bendición y esos internos
motivos
de un afán que nos captura.
Nos envolvemos ves, nos anegamos
de
risas que dan marco a una impaciencia
y a
una intención de luces porque atamos
fervores
al calor de una vehemencia.
Para saber que somos la silueta
de
un sueño pertinaz que nos avala
a
una emoción total que nos completa
para
alcanzar el cielo como un ala.
Ernesto Cárdenas.
sábado, 3 de junio de 2017
Recuerda...
Recuerda que estoy contigo
que de esta fiebre soy reo
tras cada libro que leo
en cada frase que digo
recuerda que te persigo
con la ilusión que alimenta
ser príncipe que sustenta
una magia tras el narro
de un empeño que bizarro
te cree su cenicienta.
Por un modo de plasmar
juguetón y saltarín
Por esos hermanos Grimm
que invitan a detallar
un relato y recordar
un tema que nos conmueve
que se repite en lo breve
de un relato medieval
por un beso emocional
que despertó a Blanca Nieve.
Recuerda que estoy, que vivo
sujetado a tu mirada
soñando con esa hada
que no cumple mi objetivo
ese que imaginativo
te amarra a mi pensamiento
donde soy el argumento
de ese lobo que se agita
y espera a Caperucita
en el bosque de su cuento.
Ernesto Cárdenas.
que de esta fiebre soy reo
tras cada libro que leo
en cada frase que digo
recuerda que te persigo
con la ilusión que alimenta
ser príncipe que sustenta
una magia tras el narro
de un empeño que bizarro
te cree su cenicienta.
Por un modo de plasmar
juguetón y saltarín
Por esos hermanos Grimm
que invitan a detallar
un relato y recordar
un tema que nos conmueve
que se repite en lo breve
de un relato medieval
por un beso emocional
que despertó a Blanca Nieve.
Recuerda que estoy, que vivo
sujetado a tu mirada
soñando con esa hada
que no cumple mi objetivo
ese que imaginativo
te amarra a mi pensamiento
donde soy el argumento
de ese lobo que se agita
y espera a Caperucita
en el bosque de su cuento.
Ernesto Cárdenas.
La realidad...
La realidad no miente porque es una
evidencia del tiempo indescifrable
que sabe concretar como la luna
aquello que es negable o innegable.
Barrera de algún sueño, de un espejo
que enseña una verdad para la historia
que tuerce cada noche el entrecejo
diverso de un enigma en la memoria.
El instrumento cierto de las cosas
que cargan cada cual en el destino
dejando en la ilusión que crezcan rosas
para mostrar más tarde el remolino.
La realidad es burla, es levadura
para un dolor después de lo vivido
resumen de algo escrito, arquitectura
de un algo que es la nada y es olvido.
Lo supieron los antiguos, los poetas
los clásicos romanos y los griegos
lo supieron las almas y las grietas
abiertas que mataron los sosiegos.
La realidad nos choca con las ganas
con el afán tenaz para la andanza
rompiendo la emoción en esas vanas
batallas por dar vida a una esperanza.
Sin realizar aquello que se anhela
lo que se espera ansioso y se aquilata
la realidad hay veces que modela
el paso hacia un abismo que nos mata.
Ernesto Cárdenas.
evidencia del tiempo indescifrable
que sabe concretar como la luna
aquello que es negable o innegable.
Barrera de algún sueño, de un espejo
que enseña una verdad para la historia
que tuerce cada noche el entrecejo
diverso de un enigma en la memoria.
El instrumento cierto de las cosas
que cargan cada cual en el destino
dejando en la ilusión que crezcan rosas
para mostrar más tarde el remolino.
La realidad es burla, es levadura
para un dolor después de lo vivido
resumen de algo escrito, arquitectura
de un algo que es la nada y es olvido.
Lo supieron los antiguos, los poetas
los clásicos romanos y los griegos
lo supieron las almas y las grietas
abiertas que mataron los sosiegos.
La realidad nos choca con las ganas
con el afán tenaz para la andanza
rompiendo la emoción en esas vanas
batallas por dar vida a una esperanza.
Sin realizar aquello que se anhela
lo que se espera ansioso y se aquilata
la realidad hay veces que modela
el paso hacia un abismo que nos mata.
Ernesto Cárdenas.
viernes, 2 de junio de 2017
Rompo con todo...
Rompo con
todo concretando un acto
haciendo
de mi empeño una evidencia,
una
certeza para poner proa a mis verdades,
a ésta
apetencia por lo suyo
por su
amor entero que me desorganiza,
que me
atropella en cada sueño,
enroscando
mis anhelos, mis instintos con la noche
con mis
espasmos y con el asombro,
con esta
rebeldía por no aceptar la inercia,
la
pasividad que anula, la rendición que inhabilita
porque
nada en mi coraje apaga el alarido,
me arranca
del conflicto por tenerla,
por
batallar día a día su cariño,
su
atención como un apremio, como una urgencia
gravitando
fiebres, obsesiones
en el
rumbo, en la necesidad de lo inaplazable,
en mis
nervios, y en la rabia toda por sentirla mía,
apretada
en mi desorden, en mis impulsos
en el
temblor de mis apuros y en mis desmanes,
motivada
entre mis brazos, amoldada a mi delirio
a ese
horizonte de su piel
y a esa
naturaleza de su risa.
Rompo con
todo para no anclar furores
para
infringir delitos, incumplimiento de las normas
locuras al
extremo.
Rompo para
soltar pasiones
para
estrenar pretextos, para abrir al caos mis desvaríos
olvidando,
desdeñando consecuencias
los
efectos tras el paso, sin temor a otro mañana,
al qué
dirán tras el suceso si la tengo toda,
toda en mi
arrebato, toda en mi epopeya,
y en ésta
sensación que me consterna
que me
lanza a la codicia, a la avidez,
en donde
voluntario y terco
me dejo
arrastrar hasta la aberración, hasta el extravío mental,
hasta el
pecado mismo por su beso.
Ernesto
Cárdenas.
jueves, 1 de junio de 2017
Quiero encender...
Quiero encender una hoguera
y danzar
en su contorno
para
dar rienda al trastorno
de
mi rima y de mi fiera
quiero
caminar la acera
de
la vida sin barnices
quiero
olvidar los deslices
del
paso de otro momento
que
dejó en mi sentimiento
marcadas
mil cicatrices.
Quiero
inclinar la balanza
de lo
bello en mis desiertos
y
hacer caminar los muertos
antiguos
de una esperanza
reacomodar
la confianza
y
dar rienda a la emoción
extrayendo
del cajón
de
los sueños claras notas
para
soltar las gaviotas
de
nuevo en mi corazón.
Quiero
creer que algo pasa
en mi
ruta peregrina
descorriendo
la cortina
de
mi empeño y de mi brasa
de
esto grato que rebasa
mi
frontera y la apetencia
de
este afán, de esta emergencia
que
hoy aparta nebulosas
y
descubre mariposas
de
luces en mi demencia.
Ernesto
Cárdenas.
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