sábado, 13 de julio de 2019

No pido mucho...

No pido mucho solo amar a fondo
sin llamativas formas o colores
buscar la realidad allá en lo hondo
del alma donde existen los valores.
 
Vivir tranquilo sin agitaciones
con esta decisión en la que ajusto
aquello que señala en sus funciones
la paz serena donde estoy a gusto.
 
La vida firme me dotó de escudo
para enfrentar al mundo en su sentencia
y no olvidar al fin que el golpe rudo
cincela en el camino la experiencia.
 
Porque hace clara la razón, la ruta
del paso sin buscar confrontaciones
y da para entender eso que enluta
al hombre si le faltan convicciones.
 
No pido mucho solo ser yo mismo
con libertad de acción en mis dilemas
con mi luz, mi ilusión, mi propio abismo
con mi Dios, con mi sueño y mis poemas.
 
Ernesto Cárdenas.

Para ese amor...

Para ese amor que tengo y que no tengo
que invento desde siempre en mi mentira
para ese amor ésta ilusión sostengo
divina en la esperanza que delira.

Para ese amor que llega y que no llega
que sabe de mi verso y mi manera
para ese amor que entrega y que no entrega
su beso sorprendiendo mi quimera.

Para ese amor pequeño que engrandece
el sueño de mi noche en el motivo
para ese amor que grita y que enmudece
por dentro recordádome que vivo.

Para ese amor que viene y que no viene
sin nombre todavía, sin figura
para ese amor que nunca se detiene
sonando el cascabel de mi locura.

Para ese amor que siento y que me siente
arando soledad en mis dilemas
para ese amor presente pero ausente
para ese amor escribo mis poemas.

Ernesto Cárdenas.

Una esperanza...

Yo mismo no descifro esto que siento
que muerde mi razón, mi coeficiente
bajo esta expectación y este argumento
que pone en mi quehacer siempre el torrente.

Pone en mi realidad y en mis antojos
la fiebre que derrama hasta el mercurio
pone la voluntad en los arrojos
del alma sin temor ante su augurio.

Ante esta acción tremenda en que deformo
las ansias con mi grito y con mi fiera
con prisas en mi afán donde transformo
mi empeño por lo suyo en una hoguera.

Y no importa al final si andando enredo
la sombra en mi obsesión con la conciencia
si me desboco, martirizo o quedo
perdido en la espiral de la demencia

Ni que otro amor dibuje en otras lunas
susurros con azúcar y promesas
y digan las palabras que oportunas
invitan a los besos y a las fresas.

Seremos por encimo lo distinto
de aquello que define y que rebasa
seremos el final del laberinto
la esencia de la rima y de la brasa.

Yo mismo me trastorno en el suspenso
tratando de calmar mis emociones
tratando de impedir cuando la pienso
me abrumen pecadoras tentaciones.

Por abarcarla toda en un destello
en un tenaz motivo de absorberla
y en una conmoción donde atropello
mi propio corazón por poseerla.

Por darle una salida a mi coraje
a mis astros que anuncian conjunciones
para encontrar la ruta a su paisaje
buscando tras las pieles combustiones.

Por definir unidos un axioma
un milagro que incline la balanza
por escribir por dentro en otro idioma
y hacer de cada frase una esperanza.

Ernesto Cárdenas.

viernes, 28 de junio de 2019

Hay algo...

Hay algo milagroso que nos ata
fusiona, profetiza, nos arrima
nos anexa, nos junta, nos delata
nos envuelve, compacta y nos anima.

Nos embebe, vincula, nos anuda
nos encanta, completa, compagina
hay algo que se aferra y nos escuda
nos asalta, nos mezcla y nos combina.

Nos evoca, trasciende, nos señala
nos imprime, vincula, nos entiende
nos funde a una pasión, nos intercala
a un clamor que amalgama y nos enciende.

Hay algo que conmueve, nos abraza
que conjuga, inserta y nos empalma
hay algo que nos toca, nos enlaza
hay algo entre los dos que llega al alma.

Ernesto Cárdenas.

martes, 25 de junio de 2019

Quiso...


Quiso ladear su rumbo hacia otra vía
salir de aquél recuerdo de su beso
pero agotó el esfuerzo en la porfía
y continuó sumido en el obseso.
 
Para anular la historia, lo vivido
aquello que entregó sin pedir nada
para arrancar su imagen del sentido
y ahogar su corazón y su mirada.
 
Fue sin saber partícipe de un acto
que no frenó su lucha ni el coraje
fue en su inquietud el sello para un pacto
dictando a su razón otro lenguaje.
 
Quiso y no pudo cercenar el sueño
borrar de su memoria aquella boca
quiso y quedó en medio de su empeño
cargando como Sísifo la roca.

Ernesto Cárdenas…

sábado, 22 de junio de 2019

Si volviera a nacer...

Si volviera a nacer, si yo pudiera
cambiar mi arcaico rumbo a otra secuencia
a otra forma de ser, a otra manera
a otra hechura de adentro y a otra esencia.

Como alterara el modo, como el acto
de ser en la amplitud de mis deseos
como retara el ritmo hacía lo exacto
como llegara a ti sin regateos.

Corriendo sin ayeres, sin más plazos
al fin ya sin temor a ser yo mismo
para sentir el sol entre tus brazos
para encontrar mi fe con tu exorcismo.

Si volviera a nacer olvidaría
la noche de otra noche y de otros besos
hiciera de tu boca una manía
extrema de un afán en mis excesos.

En otra majestad, otro hemisferio
otra magia de luz sobre la fronda
descubriendo en mis ansias el misterio
de la risa inmortal de la Gioconda.

Modelaría un mundo, otra armonía
total para los dos en otro extremo
si volviera a nacer retornaría
haciendo de tus ojos lo supremo.

Para dejar atrás las nebulosas
para coserte siempre en mi suceso
para saber el rastro de tus cosas
y perseguir tu amor como un sabueso.

Ernesto Cárdenas.

viernes, 7 de junio de 2019

Como nadie lo ha hecho...

Vengo atado al principio de un afán reincidente
de un amor, de un arrullo que será diferente.
 
Uno de esos amores que son rima y medida
de un poema de adentro que le canta a la vida.
 
Tras el claro motivo de un prodigio que aúna
nuestras almas a un salmo que conoce la luna.
 
Que nos llena de mimos parodiando ese afecto
envolvente de un beso para un rito perfecto.
 
Vengo alegre en la senda avivando la llama
de lo suyo en la noche porque sé que me ama.
 
Me lo dice el instinto, lo repite el esmero
de un empeño sagrado donde sueño y la espero.
 
Donde nada me aparta, donde nada disloca
ésta rabia que sabe el sabor de su boca.
 
Esta eterna emergencia de encontrar la completa
armonía que invita a palpar su silueta.
 
Vengo al fin decidido a enredarla en mi lecho
Y a fundirla aún delirio como nadie lo ha hecho.
 
Ernesto Cárdenas.